Reseña a partir del diálogo con Andrés Leyton. Reseña.

 

Veinticuatro años después del descubrimiento del Nuevo Mundo, en 1516, se publica Utopía del político y humanista inglés Tomas Moro. Obra crítica a su tiempo y una proyección de una sociedad ideal. Su fuente de inspiración fueron los viajes realizados por Américo Vespucio. La isla de Utopía se convertiría en el paraíso perdido e inexistente en donde se podrían concebir cambios y transformaciones culturales y sociales ideales; es la búsqueda del lugar utópico, la ideal relación entre el ser humano, el espacio urbano, la sociedad y el cómo habitar en la ciudad.

En el área del cómic y la ilustración, generalmente se ha dibujado sobre mundos utópicos o distópicos como escenarios donde suceden las historias: el Nueva York del Yellow Kid, Slumberland, el mundo de Little Nemo; el ambiente surrealista de Krazy Kat, la perfecta ciudad de Metrópolis de Superman, la ficticia y oscura Gotham City de Batman, la ciudad depravada y decadente de Sin City; pasando por el universo de El Incal como La Ciudad Tecnos, El Planeta de Oro, La galaxia Berg, Aquaend, el propio Planeta Difool o incluso las arquitecturas imposibles del universo paralelo del Codex Seraphinianus. La lista es extensa.

Por otro lado, existe una arquitectura interior y una exterior, una donde residir y otra que influye en el cuerpo, el alma y el espíritu. Esa arquitectura la conforman las estructuras que habitamos y que a su vez componen los barrios, las ciudades, luego las regiones, los países y las fronteras. Influyen en nuestra historia, recorrido, vivencias y estilo de vida, por ende, en nuestra biografía: son los paisajes urbanos, las pieles de las ciudades que se adhieren a la piel humana.

Esta piel urbana influye directamente en nuestras energías emocionales, intelectuales, sexuales-creativas, materiales y espirituales. “Mi hogar es la palabra gracias y mi patria son mis zapatos” diría Alejandro Jodorowsky. Es el territorio que habitamos el que nos va marcando y cada cierto tiempo nos obliga a hacernos algunas preguntas: ¿Es éste territorio nuestro verdadero lugar? ¿Es esta ciudad, mi ciudad? ¿Es este mi país?

El ilustrador, actor y tarotista Andrés Leyton (1966, Chile), trabaja con esta imaginería urbana pues es su propia historia, la de los viajes, los países, las ciudades y su cultura, tópicos que son reflejados en sus dibujos.

Esta reseña se basa en su exposición La Ciudad Imaginaria montada en el Espacio Zonarte en Granada, España, entre el 28 de septiembre al 20 de octubre del 2019. Consistió en dos grandes dibujos en blanco y negro que evidencian varias ciudades y que conforman un recorrido biográfico dibujado, reproducido, ampliado e intervenido.  

Sobre el autor

Andrés Leyton es de Antofagasta, Chile, pero durante su vida ha vivido en distintas ciudades. Estudia arquitectura en la Universidad Católica del Norte y luego en la facultad de Urbanismo y Arquitectura de la Universidad de Chile en Santiago. Desde aquí viaja a Rosario, Argentina, el año 92 y luego conoce Buenos Aires: “Fueron las primeras ciudades importantes para mí, que conocí. Las que yo considero importantes a nivel urbano y mundial, pero, Buenos Aires fue un antes y un después, me quedé alucinado con la vida cultural, el teatro, la ciudad misma, me dejó impactado”. Así, fueron 10 años en Argentina desarrollándose como artista, titiritero, actor y dibujante.

Lo que le deja arquitectura es el dibujo arquitectónico que le permitió explorar y dibujar la ciudad aprendiendo a re-observarla.

Esta estética la extrapola más tarde al ámbito teatral en el diseño de escenografías, personajes y vestuario, entre otros.  

La ciudad

Cuando se conoce el territorio se van reconociendo los lugares en donde se podría permanecer; ¿Cuál es el lugar más adecuado?¿Aquél que se puede escoger?

Para el autor las ciudades son importantes porque configuran un fuerte paisaje que traslada consigo: “Creo que el paisaje urbano es también parte de lo natural para mí”.

Se trata del encuentro de espacios personales dentro de un gran espacio.

Rosario era la ciudad de Adriana (su ex mujer, actriz y titiritera) y de su hija Paloma. La conoció en Santiago de Chile y juntos Viajaron a Rosario porque ella vivía allí. Rosario se convirtió en una gran ciudad para habitar en comparación con Santiago, aunque más pequeña. Años más tarde se mudaron a Granada, España, lugar que le dio la oportunidad de conocer una compañía de teatro con la que realizó varias giras por Europa.

El autor lleva viviendo 19 años en Granada y ya conoce cómo son como los límites sutiles de su diseño urbano. Sabe dónde termina la ciudad y dónde comienzan sus aspectos rurales y naturales. La naturaleza urbana es parte de su observación cotidiana. Dentro del caminar por diferentes lugares, visita barrios o rincones a los que nunca ha ido con el ánimo de verla desde diferentes puntos de vista.

Andrés dice: “Yo creo que siempre ha sido el amor, tanto a mi profesión como de pareja, el amor de padre hacia mi hija, de querer darle un lugar donde se desarrolle. Nos vinimos a Granada, que en ese momento me parecía genial. Después la historia me demostró que es genial”.  

El dibujo

¿Cómo es el proceso del creador que dibuja todas las vivencias acontecidas en sus desplazamientos? ¿Qué recuerdos trae? ¿Cómo se produce este traspaso emotivo?¿Cuáles son las sensaciones que se producen al dibujar con todos esos elementos que confluyen?

El autor comenta que es una situación curiosa porque cuando empieza a dibujar un paisaje urbano, este surge automáticamente. “Es un recorrido desde mi ciudad de nacimiento a la ciudad actual Granada pasando por ciudades importantes. Ha sido ir recordando y trayendo a la memoria lugares, momentos incluso que fueron importantes en ciertos espacios de la ciudad para poder plasmarlo y hacer una situación bastante resumida en una ciudad. Y a mí lo que siempre me genera dibujar ciudades, es mucha alegría la verdad. Me siento muy feliz cuando dibujo, muy feliz de verdad”.

Argumenta que la perspectiva urbana en un plano en blanco es un gran desafío, “Es algo que se me plantea siempre cuando dibujo una ciudad. La perspectiva es aquella que te invita a recorrer el dibujo, recorrer esa ciudad que se va dibujando en ese plano”. Son los recuerdos de las calles que se han recorrido los que se representan no importando que sea un dibujo fiel o totalmente realista; “Me importa que tenga la esencia de la ciudad”.

Plantea que su dibujo muestra lo que ha quedado de todos aquellos sitios, “En New York, cruzar de Brooklyn a Manhattan a través del puente de Brooklyn, para mí fue un viaje. Creo que desde ese viaje, por ahí por el 2009, una parte de mí se quedó caminando y dando vueltas por allí. Cuando dibujo a New York, lo más importante en el dibujo es el puente de Brooklyn, un ícono muy presente. Entonces, cuando dibujo una ciudad conocida debe tener los elementos más significativos que aún están impresos en mi imaginación”.

Se siente parte de la ciudad, de esa misma piel urbana impregnando y afectándose por estos factores. Al actuar como observador entiende los tópicos de la urbe, sus ritmos, movimientos y climas, elaborando una visión panorámica que aporta nuevos movimientos y establece nuevas relaciones.

La Ciudad Imaginaria de Andrés Leyton es una visión panorámica, una búsqueda de la ciudad que se desea, la ciudad del sueño, la ciudad utópica: una nueva ciudad.  

La Ciudad Imaginaria GR

 

La Ciudad Imaginaria

La propuesta se divide en dos paños: el primero es un gran pliego de dibujos de 6 x 1.3 m reproducidos e intervenidos. Este representa el recorrido urbano biográfico del autor a través de las ciudades de Antofagasta, Buenos Aires, Nueva York, Venecia y Granada.

El segundo paño de 3,20 x 1,30 m es un ensayo gráfico que representa la ciudad interior. Se compone de un conjunto de dibujos en formato A4 y en blanco y negro, superpuestos entre sí y que se concentran alrededor de cartas de Tarot, diseñado por Andrés, cuyos arquetipos se conectan con cada ciudad en la que ha vivido.

Antofagasta es el inicio, la ciudad donde nació y esta es representada por el arcano de El Loco; Buenos Aires, una ciudad impactante, es representada por el arcano de La Justicia; New York, ciudad fuerte y llena de energía, es el arcano El Carro; Venecia, ciudad muy femenina es representada por La Sacerdotisa y La Emperatriz.

Finalmente, la ciudad de Granada es El Sol: “Llevo 19 años aquí, una ciudad que me encanta que también no me encanta. Granada es representada por el arcano de El Sol, porque aquí hay mucha luz solar. Hoy me desperté a las 5 de la mañana con una tormenta impresionante, y luego, el sol”.

La búsqueda del lugar o el territorio es eterna e íntima. La utopía está dentro de cada uno en el anhelo del lugar ideal para habitar en paz y desarrollarse en todos los ámbitos en comunidad, colaboración, cooperatividad y socialización con personas sabias e inteligentes gobernando estas sociedades. El problema es que estos atributos solo existen en la Isla de la Utopía de Tomas Moro. Nuestra realidad nos lleva a encontrarnos con un sistema depredador y ciudades conformadas para ahogarnos y sumirnos dentro del sistema al que llamamos “civilización”.

Por lo tanto, es labor del artista crearla e imaginarla para anticiparla y ofrecerla de acuerdo a una nueva realidad, tal como se manifiesta en la La Ciudad Imaginaria de Andrés Leyton.

Imágenes Creative Commons
Imágenes cedidas por el autor
Web del autor: andresleytonbrutus.wordpress.com