Y a la tercera resucitó (2021, Bang Ediciones), es la nueva novela gráfica de Abraham Martínez (1974, Valencia), obra que conlleva un trasfondo complejo tanto o más que sus dos obras anteriores: Plutocracia, 2018 y Mi retiro, 2020.
En esta nueva historia, Genopharm, un laboratorio farmacéutico dedicado a la tecnología genética, ha realizado una nueva clonación. Esta vez se clona a Adolf Hitler y su clon se llamará Adolf Hitler Junior.
Según la versión del Dr. Brown, «padre» científico de la clonación, Genopharm es una empresa que lleva tiempo investigando sobre las causas neurológicas y genéticas de la violencia, por ende, ya se conoce su trabajo. La decisión de clonar a Hitler le permitiría avanzar y perfeccionarse en sus investigaciones a través de este nuevo experimento.
La clonación de Hitler, excusa de la trama, motiva la opinión de una treintena de personajes que desde sus experticias abordan el tema. Empiezan las preguntas; ¿Por qué se clona a uno de los genocidas más crueles del siglo XX? ¿Quién se hará responsable de los actos que cometa, si es que estos se repiten? ¿Será condenado Hitler a ser Hitler? ¿Por qué no Gandhi o la madre Teresa de Calcuta? ¿Cuál es el objetivo de «resucitar» a un representante del «mal»? ¿Es este un acto mediático por parte del laboratorio? ¿Clonar a otros grandes y famosos asesinos del siglo XX que superaron al dictador nazi, también alcanzarían el objetivo de Genopharm?
Como una nota aparte, habría que tomar en consideración que Mao Zedong, líder de la Revolución comunista en China, acabó con la vida de hasta 45 millones de personas, y a Josef Stalin, con la gran purga o gran terror, se le atribuyen aproximadamente 23 millones de muertes. Dictadores como Franco o Pinochet, que aunque no se pueden comparar con la cantidad de muertes de sus “colegas”, fueron igualmente brutales. Estos entre muchos otros.
La variedad de temas en que se apoya la historia permitiría al lector sacar una conclusión final sobre si existe un solo dictador criminal por antonomasia en la historia del siglo XX.
En lo concerniente al por qué de la utilización, nuevamente, de este personaje en las historias del autor: Abraham ya lo ha trabajado en su segunda entrega Mi retiro, una distopía que plantea la hipótesis sobre qué hubiera sucedido si Adolf Hitler no hubiera muerto en su búnker, pasando el resto de su vida escondido.
En una entrevista realizada al autor en El Cómic en RTVE (2020), se desprende que no ha pretendido seguir una línea específica, pero “hay un nexo fundamental que reflejan mis intereses y preocupaciones. Ambas están relacionadas con la política ficción, hablan de regímenes autoritarios… Pero al final siempre me intereso por el presente”. Además, ha dado por sentado que los europeos debieran haber aprendido lo suficiente de la devastación y atrocidades de la segunda guerra mundial (se cumplieron 75 años el 2020) y que dejó a la vista el ADN violento del continente.
En consecuencia, para el autor, el hecho de elegir como fundamento para sus ficciones a un personaje como Hitler, es posiblemente un conmomitorio para registrar que pensamientos como nazismo, fascismo, nacionalismo, comunismo o totalitarismo; no sean olvidados dentro de la historia humana. Estos deberían mantenerse presentes como los sistemas perversos y antipolíticos que son, y por consiguiente, evitar que se repitan. Aunque la historia no se repite, sino que es la humanidad quien la hace repetir. ¿Un eterno retorno o un patrón cíclico?

Portada de Y a la tercera resucitó (2021, Bang Ediciones), Abraham Martínez.
Empieza el debate

Algunos personajes de la novela.
La extendida lista de “expertos” que aparecen en el relato merece una sección única (expertos imaginarios a excepción de uno). Todos tienen algo que decir desde todos los ámbitos. Estos se encuentran repartidos en tres capítulos: A su imagen y semejanza, Lo que pudo ser y Lo que realmente fue. Y se podría sugerir uno final, mínimo, pero de igual importancia y necesario para el cierre ambiguo del tercer capítulo: Fin. Aquí siguen quedando cabos sueltos, dejando muchas preguntas más en un quiebre interesante.
Para hacer comprensible e intentar crear un orden a esta “infinitud” de personajes y opiniones, y para darle importancia a esta galería de personajes, a la altura de la metafísica de una lista (rescate de Eco) va la siguiente enumeración:
Doctor Brown, “padre” científico de la clonación y representante de Genopharm, informa sobre el experimento en un anuncio público; Peter Dahl, escritor, reniega del “monstruo”; Lean Pierre Moran, periodista, examina la situación y el caso del posible atentado del niño; Arthur Rossenthal, historiador, analiza si el clon de Hitler repetiría la vida e historia de su clon padre; Margaritte Fruehr, activista, plantea el mito del eterno retorno de Nietzsche; Angélique Blanchett, abogada, propone un juicio para juzgar a clon junior por los crímenes de Hitler senior; Uri Alstrom, especialista en derecho internacional, plantea que esta clonación no era ilegal; Rob Suenzes, de servicios sociales, pregunta ¿Quién se hace cargo de este clon?; Egmont Schnitzler, sicólogo, establece que saberse copia de alguien puede provocar un conflicto existencial; el Doctor Fraunhofer habla de la crisis de autoestima; Mick Moloney, analista político: “organizaciones filonazis quieren contactarlo”; Rose Santoro, compañera de curso, no lo conoce, pero lo ve un día y le produce miedo; Padre Anselmo, teólogo, se pregunta ¿existe alma en un clon?; Lama Thubten Jamyang, sobre la reencarnación: “un clon no puede reencarnarse”; el gobierno, secretamente, impulsa la carrera política de Hitler junior; los clientes, por otra parte, pueden pedir el clon que quieran: vienen modificados y sin imperfecciones; Kristen Olufsen, madre genética, disfruta de su clon hija y evita repetir los mismo errores enseñándole; en Rusia clonan a Stalin –Hitler Junior quiere la guerra –; los soldados clonados del ejército del clon están dispuestos a la guerra; Silvio Belucci, el director de cine que creó la película A la tercera resucitó; Bek Bahgoury, sociólogo, declara que la película provocó que se produjeran disturbios en distintos países; R. Mellows, presidente de la asociación contra la clonación histórica: “no pidieron procesamiento del clon pero sabían que provocaría riesgo de la paz”; Gina Rosenstock, especialista en derecho penal alega que se llamó a tribunales a Silvio Belucci, el director de cine; Richard Boch, presentador de All you need is Lof comenta sobre el romance con Melissa Rosemary (auxiliar y amante de Hitler Junior y muy parecida a Eva Braun); Yusuf Lupertino, estadista: ¿era una fake?; Ian Garcia, investigador y conspiranoico, critica por qué no dejar de simular verdades y convertirlas en realidad física; Milena Blanco, académica, duda de la credibilidad de la historia; Glen Muller, cantante, habla de conspiración; Truman Nascimiento, asesor y coacher de marketing político, expone que no hay mentira más peligrosa que una media verdad; Mivek Adoula, informático, habla sobre las fake news en internet; Niuska P, periodista comenta que Hitler Junior es una leyenda urbana disuelta en el imaginario colectivo; M.N. periodista, investiga sobre el sucidio del clon; Freddy Lanuse, escritor, reflexiona sobre la casualidad de su muerte justo cuando se cuestiona su existencia; Caroline Armstong, experta en comunicación sostiene que es una noticia falsa viral; Arthut Dickinson, experto en ciber inteligencia expresa que las teorías conspiratorias son una cuestión de fé; Ronald MacMallum, ingeniero genético: “gran logro científico”; Omar Jerez, artista y único personaje real, reflexiona que es una performance extrema; Jean Münsterberg, psiquiatra forense: “no se le dejó elegir, si hubiera vivido como una persona ‘normal’…”; Edouard Attenborough, creativo, inquiere: ¿docuficción?; Otto Glüskmann, filósofo, medita: “no importa si existió o no”…
De este listado se pueden extraer los siguientes temas utilizados en la historia: ciencia, bioética, investigación de la genética de la violencia, genética, clonación, opinología, teoría de verdad y la mentira, historiografía, filosofía, leyes, psicología, psiquiatría, política, religión, conspiranoia, consumismo, distopía, realismo, fantasía, cine, creatividad, farándula, oportunismo, fake news, posverdad, mito, investigación, fe, arte, ficción, etc.
En conclusión
En la obra se lograría alcanzar temas como la banalidad del mal, concepto acuñado por la teórica política Hannah Arendt y tema tocado en Mi retiro, según el autor. Se percibe la trivialidad en la utilización de Hitler como clon “padre” para el experimento genético de Genopharm a sabiendas de ser conocido como el criminal más “popular “ del siglo pasado y, debido al despliegue comunicacional que lo rodea el personaje, este se faranduliza y mediatiza. Hoy, en la era de la globalización digital, la presencia de criminales como héroes o antihéroes, expone un espectáculo diario que genera suculentas ganancias de parte de los medios de comunicación masiva y que mantienen a la humanidad en un eterno babeo.
Otro de los temas empleados es el eterno retorno planteado por Nietzsche. Se observa que la empresa farmacéutica no advierte que la acción de clonar a Hitler se perpetúa en un instante que puede ser eterno. En su afán por obtener el poder obsesivo de la industria genética, clona al genocida, conteniendo ese instante repetidor como la singularidad de un individuo que, probablemente (y ese es el quid de la historia), repetirá los muchos instantes que se sucederán a futuro. Sin embargo, se habla del clon, que bajo este argumento es un uno diferente en su repetición y esa es la discusión de los “expertos”.
Un tercer tema es la Posverdad. Los expertos se transforman en “opinólogos” y todos tienen algo que decir. Esta maraña de opiniones, declaraciones y fake news se mantienen y reinciden en toda la historia. Da la impresión que es necesario sostenerse en que la verdad es la mentira/la mentira es la verdad (aunque todo sea falsedad), para “creer” y tomar posición sin disociarse, en ningún momento, de este magnánimo acontecimiento. Se necesita ser partícipe de esta “verdad” aunque sea aborrecible.
Y a la tercera resucitó es una gran historia que hace reflexionar, desde distintos puntos de vista, sobre cómo padece la sociedad hoy en día. Actualmente, la obsolescencia de las instituciones de la ética y la moral, en vigilante cuestionamiento, en presencia de nuevos paradigmas y en plena crisis humana, social y ecológica; devela la intención de búsqueda del ser humano occidental por colmar sus vidas, incluso, con lo más oscuro de las pasiones. Es una narración que va más allá de si Adolf Hitler es clonado o no. Es un diagnóstico sobre la necesidad de creer en algo y alguien, por detestable que sea, con ferviente pasión para satisfacer un vacío existencial.
